El sur de Tenerife se prepara para el fin del partido

Artículo escrito por: Carlota Pobeda de Manuel

PSOE, PP y CC llegan empatados a la recta final del mandato mientras Vox consolida su presencia en dos ayuntamientos

Si el sur de Tenerife fuera una liga, estaríamos ante la jornada más interesante de la temporada. PSOE, PP y Coalición Canaria llegan empatados a cuatro alcaldías cuando el marcador lleva tres años moviéndose. Pero hay un equipo recién ascendido que ya ha entrado en el vestuario de Granadilla y Arona, y que no parece dispuesto a sentarse en el banquillo: Vox. Y en política local, como en el fútbol, un recién llegado con hambre suele ser el que más desordena la clasificación.

Llegar aquí, sin embargo, no ha sido fácil ni, en algunos casos, limpio. La clasificación actual es el resultado de tres años de una carrera de fondo plagada de relevos inesperados, fichajes de última hora y algún que otro partido que ha llegado a la prórroga y ha terminado en penaltis. Mociones de censura, cambios de bando, pactos que nadie anticipaba y rupturas que todo el mundo veía venir. El sur de Tenerife ha sido, en este mandato, de todo menos aburrido. Y precisamente por eso, el empate con el que se llega a la recta final tiene más mérito y más aristas de lo que el marcador sugiere.


El PSOE pierde fuerza

Quizás el gran perdedor de este partido ha sido el PSOE. Después de las elecciones, conseguía entrar en siete gobiernos, cuatro de ellos con una mayoría absoluta (Candelaria, Fasnia, Vilaflor y Adeje), dos consiguiendo ser parte mayoritaria y teniendo la alcaldía (Arico y Granadilla de Abona) y uno con una primera tenencia de alcaldía (Güímar). Sin embargo, la política, en muchas ocasiones, es un juego de azar en el que nada se da por seguro.

En el municipio de Arico, la socialista Olivia Delgado se quedaba a escasos votos de una mayoría absoluta, una situación que le obligó, por tanto, a buscar una alternativa para poder gobernar. Los números son caprichosos y, en los municipios, no son los únicos que influyen a la hora de llegar a acuerdos. La historia política ariquera y el deterioro en las relaciones entre algunos representantes marcado por situaciones políticas anteriores, dejaba entrever que alcanzar un pacto en el municipio no iba a ser sencillo. Finalmente, Delgado aceptó el apoyo del Partido Popular, con Andrés Martínez al frente, para dar estabilidad a su gobierno. Eso sí, no a cualquier precio. Los populares consiguieron hacerse con la alcaldía los últimos 18 meses (un relevo que se produjo el pasado diciembre) y dejaba a Olivia Delgado sin la posibilidad de llegar a las elecciones con el título de alcaldesa. Aunque también es cierto que el valor de la palabra, sobre todo en política donde se ha degradado completamente, es fundamental para mantener la confianza de los vecinos y vecinas.

Algo más polémico y sorprendente fue lo que pasó en Granadilla de Abona. Al igual que en Arico, la aritmética se presentaba complicada: el PSOE conseguía 11 concejales (mayoría de votos), Coalición Canaria 10, el PP 2 y Vox entraba en el ayuntamiento por primera vez con 2 ediles. Al principio, el pacto que parecía natural se conformaba entre CC, PP y Vox, renovando así la alcaldía el nacionalista José Domingo Regalado. No obstante, los rumores y las especulaciones de un acuerdo entre PSOE y PP comenzaron a volar por el municipio, a pesar de que, a priori, parecía antinatura. Finalmente, se consolidó, otorgándole la alcaldía a la socialista Jennifer Miranda, y durante algo menos de dos años se sostuvo. Fue por sorpresa, como decía, que el sur de Tenerife se encontró con la noticia de una posible moción de censura apoyada por uno de los dos ediles populares y con Vox en la ecuación, a pesar de la reiterada negativa de Coalición Canaria a gobernar con el partido ultraderechista, al menos a nivel autonómico. Dicho acuerdo resultó prosperar y perdía así el PSOE su primer gobierno sureño.

En Güímar la situación fue algo más compleja. Después de los comicios se revalidó el pacto del anterior mandato entre CC, con Gustavo Pérez como alcalde, PSOE y Unidas Sí Podemos. Un acuerdo que se rompió a medio camino y, el pasado verano, prosperaba una moción de censura encabezada por la popular Luisi Castro, que obtuvo el mayor número de votos aunque fue incapaz de conformar un gobierno en 2023. Este movimiento salió adelante, en parte, gracias al apoyo de Nueva Canarias, cuyo concejal, Carlos Llarena, ya había mostrado su apoyo a Castro con anterioridad. Aunque la pieza clave en este puzzle fueron los dos concejales socialistas José Miguel Hernández y Patricia Encinoso, que optaron por separarse de su partido denunciando comportamientos machistas, faltas de respeto y acusando al exalcalde de haber convertido al ayuntamiento “en su cortijo privado y chiringuito particular”.

Por tanto, el PSOE llega a esta recta final del mandato conservando únicamente sus cuatro gobiernos en mayoría absoluta y sin mover piezas para intentar hacerse con el mando en otros ayuntamientos. Es previsible, eso sí, que en 2027 poco cambie en estos cuatro municipios donde los socialistas han ido ganando peso y sumando apoyos de los ciudadanos con el paso de los años. Hay que prestar especial atención a Vilaflor, donde la alcaldesa Agustina Beltrán ya ha anunciado que no opta a revalidar su cargo y abandonará la política al finalizar el mandato. Habrá que ver si su sustituto o sustituta, aún por designar, logra ganarse la misma confianza de los vecinos que ella.


Los populares amplían su mapa

A diferencia del PSOE, podemos decir que el PP salió incluso reforzado de las elecciones de 2023. No solo ostenta actualmente cuatro alcaldías (Güímar, Arico, Arona y Santiago del Teide) sino que, a raíz de los resultados obtenidos a nivel autonómico y los posteriores pactos en cascada, ha logrado entrar en tres gobiernos más (Arafo, Granadilla de Abona y Guía de Isora).

El caso de Arafo es, quizás, el más llamativo. En este municipio, el poder reside en Coalición Canaria, encabezada por Juan Ramón Martín, y, además, con una holgada mayoría (los de Martín consiguieron 10 de 13 concejales). Eso no impidió que, a mitad de mandato, el nacionalista decidiera incorporar a la edil popular Luz Minerva Pérez. Esta estrategia no es nueva en el municipio. En el anterior mandato, Juan Ramón Martín, que también contaba con una mayoría sólida, decidió incorporar a los tres ediles del PSOE. Este movimiento, sin embargo, debilitó a los socialistas, que despertaron después de las elecciones con un edil menos. De cara a 2027, Martín ha expresado en algunas ocasiones dudas sobre su continuidad, aunque, hasta la fecha, lo último que sabemos es que seguirá. “Tengo ilusión y ganas por mejorar la vida de los araferos y araferas”, dijo el pasado noviembre en Onda Tenerife.

Santiago del Teide es un municipio que aporta tranquilidad a los populares. Emilio Navarro consigue revalidar su mayoría absoluta en cada comicio y, además, lo hace cada vez con mejores resultados. Por el contrario, Arona es, quizás, uno de los campos de juego más complicados del sur de Tenerife. Los resultados obtenidos en 2023 permitieron a los populares no solo gobernar en un ayuntamiento que, hasta el momento, había estado conquistado por los socialistas, sino hacerlo ostentando la alcaldía. Fátima Lemes llegaba así a dirigir el municipio gracias, en parte, a la ruptura del PSOE en el anterior mandato. Pero también hay que decir que lo consiguió gracias al apoyo de los concejales que dejaron el Partido Socialista y crearon Más Por Arona. Un gobierno tripartito (al que también se incorporó Coalición Canaria) que duró menos de lo esperado. En enero de 2025, Lemes decidió cesar a los cuatro ediles de Más Por Arona alegando falta de confianza. Esta decisión llevó al municipio a una situación de inestabilidad que, podemos decir, se mantiene a día de hoy. El gobierno aronero quedaba en minoría, a pesar de incorporar, por primera vez en Tenerife, a los dos ediles de la formación ultraderechista Vox. Este movimiento, sin duda, generó polémica por la “clara” línea roja marcada por Coalición Canaria pero más aún porque, a pesar de la incorporación, la oposición seguía sumando más que el gobierno. Es justo decir que, hasta el momento, el gobierno municipal se las ha ingeniado para sacar adelante todas las medidas que ha promovido, incluyendo la más importante: los presupuestos municipales, debido a la manifiesta incapacidad de los concejales de la oposición (especialmente PSOE y Más Por Arona) de alcanzar acuerdos dada la evidente fractura que existe entre ellos y ellas. Arona es, sin lugar a duda, el municipio con la aritmética más complicada y toca esperar a 2027 para saber si el gobierno actual convence más a los aroneros que la fórmula socialista que dominaba hasta 2023.


El mapa nacionalista

La política no siempre es fácil. A veces las cosas se complican y toca ‘tragar sapos’ para continuar hacia delante. Guía de Isora es, probablemente, el municipio que ha enfrentado las situaciones más convulsas en estos años. Allí, el PSOE perdió la mayoría absoluta después de 28 años y esa flaqueza socialista permitió un gobierno entre Coalición Canaria, con Ana Dorta al frente, y Partido Popular. Sin embargo, como digo, en política no siempre todo es un camino de rosas. Justo un año después de que comenzaran a andar, en julio de 2024, el pacto sufría su primer revés y perdía su mayoría absoluta. El concejal David Agustín Reyes González, quien fuera el segundo teniente de alcaldesa e hijo del fundador de CC en el municipio y mano derecha de la actual alcaldesa, presentaba su renuncia a seguir formando parte del grupo municipal nacionalista, aunque no dejó su acta como edil, por lo que a día de hoy continúa en el grupo de no adscritos. En 2025, y también en julio, el golpe se lo llevó la otra parte del gobierno. La hasta entonces concejala del Partido Popular Acerina González abandonaba también su cargo, aunque con más dureza. González aseguró haber sufrido, presuntamente, “acoso laboral, vejaciones e invisibilización”. A día de hoy la situación continúa en los mismos términos. La opción de una moción de censura se ha diluido con el paso de los meses y, a fecha de hoy, es prácticamente inasumible para el Partido Socialista isorano y de cara a 2027 ya hay rumores de movimientos en las listas electorales.

Por último, nos queda mencionar a San Miguel de Abona, gobernado por el nacionalista Arturo González bajo una amplia mayoría absoluta (13 de 21 concejales). Todo parece apuntar a que en 2027 poco cambiará, aunque es justo reconocer que el PSOE sanmiguelero está haciendo la tarea de oposición, algo que podría agitar en cierta medida el tablero.

A un año de volver a las urnas, el sur de Tenerife presenta un mapa político que, aunque equilibrado, resulta engañoso. Los números dicen que nadie manda, pero la realidad de estos tres años dice que casi todo el mundo ha intentado hacerlo. Mociones de censura, pactos imposibles, concejales que se van por la puerta de atrás y gobiernos que sobreviven en minoría. Al final, no se trata de quién ganará las elecciones, sino de qué harán los ganadores con sus victorias.

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