Familias del CEIP El Chapatal denuncian dos años de presuntas agresiones por un alumno en un aula de Infantil

Artículo escrito por: Carlota Pobeda de Manuel

Los padres han presentado un escrito formal ante la Dirección Territorial de Educación en el que documentan episodios de violencia física y verbal protagonizados, presuntamente, por un alumno de cuatro años

Las familias del aula de Infantil 4B del CEIP El Chapatal de Santa Cruz de Tenerife han trasladado a la Dirección Territorial de Educación un escrito formal por lo que describen como “una situación de especial gravedad que viene afectando de forma continuada a la convivencia, la seguridad y el bienestar emocional del alumnado”. El documento, firmado por quince familias, detalla una serie de conductas agresivas protagonizadas por un alumno del aula a lo largo de dos cursos escolares y reclama una intervención urgente por parte de las administraciones competentes.

Según recoge el comunicado, las conductas documentadas incluyen “episodios de agresividad física tales como tirones de pelo, arañazos en la cara, puñetazos, patadas y escupitajos, así como expresiones verbales intimidatorias y alteraciones constantes del desarrollo normal de la actividad educativa”. El escrito añade que “se han producido incidentes en espacios de especial riesgo, como las escaleras del centro, donde se han registrado empujones a otros menores, comprometiendo su integridad física”.

El comunicado destaca como “especialmente grave” un incidente reciente en el que el alumno intentó agredir a un compañero con unas tijeras del aula. Según el texto, el menor “llegó a abalanzarse sobre él con dicho objeto, lo que obligó a la intervención inmediata del personal docente para evitar consecuencias de mayor entidad”.

Las familias también señalan otro episodio ocurrido el 16 de septiembre durante el recreo, en el que el alumno expresó a una compañera que “iba a matar a su madre” si continuaba llorando. “Esta expresión, por su contenido y reiteración en el relato de las familias, resulta profundamente alarmante, especialmente atendiendo a la edad del alumnado (4 años)”, afirman.


Suspendido el uso de tijeras o punzones

Máximo, padre de una de las alumnas afectadas y portavoz del grupo de familias, relató en una entrevista a ‘Mirando al Sur’ que el alumno “ya ha mandado a dos niños a urgencias” y que el uso de materiales habituales en educación infantil, como tijeras o punzones, ha quedado suspendido en el aula.

“El niño entra, escupe, pega a la profesora, pega al otro niño, empuja al niño a la escalera. La profesora dice que no puede ni contar un cuento, ni hacer un dibujo, ni explicar algo, porque el niño no deja a la clase seguir”, relata Máximo.


Impacto en la salud emocional de los niños

Las familias denuncian además que la situación está afectando a la salud emocional del alumnado. Máximo describió el estado en que se encuentra su hija, de cinco años, quien antes acudía al colegio con normalidad: “Mi hija, antes de entrar al colegio, llora. Me dice que tiene miedo de ir. Otras madres me han dicho lo mismo”. Añade que “cuando el niño no está, porque lo expulsan cinco o seis días, ella quiere ir al colegio feliz. Cuando el niño está en clase, lo ve en la fila antes de entrar y quiere irse para casa”.

El comunicado formal de las familias recoge también que “estos hechos, por su reiteración en el tiempo, están generando un clima de inseguridad y miedo entre los niños y niñas del aula, afectando directamente a su derecho a un entorno educativo seguro y adecuado para su desarrollo”.


Dos años sin actuar

Según cuenta Máximo, las familias llevan dos cursos escolares enviando comunicaciones a distintos niveles de la Administración educativa sin obtener una respuesta efectiva. Asegura que “los hemos mandado al alcalde, al director territorial, a la consejería de Educación y a la directora del colegio” y lamenta que ninguno asume responsabilidades.

Las familias señalan que la Inspección Educativa realizó una visita al aula de aproximadamente una hora de duración, intervención que consideran “manifiestamente insuficiente para valorar en profundidad una situación de estas características, marcada por su reiteración, complejidad y variabilidad en el comportamiento”.

Máximo indicó asimismo que el alumno ha sido expulsado del comedor escolar en dos ocasiones por razones de seguridad.


Demandas de las familias

En su escrito a la Dirección Territorial, solicitan una serie de medidas concretas. Entre ellas, la intervención urgente de los servicios competentes de la Administración educativa “mediante una evaluación rigurosa y continuada de la situación”; la adopción de medidas organizativas y de supervisión que garanticen “de forma inmediata” la seguridad “física y emocional” del alumnado; la implementación de un plan de actuación individualizado, “con seguimiento real y coordinación entre el centro, la familia del menor y servicios especializados” para el alumno implicado; y la incorporación de un auxiliar educativo o “maestro sombra” en el aula “para que pueda monitorizar la situación de forma adecuada”.

“Consideramos que la situación debe abordarse desde una doble perspectiva: por un lado, la garantía efectiva de la seguridad y bienestar del conjunto del alumnado; y por otro, la adopción de medidas educativas, psicopedagógicas y, en su caso, sanitarias, que permitan una adecuada atención al menor implicado”, concluyen.


Escucha la entrevista a Máximo aquí
 

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