Un menor con autismo sufre acoso grupal en el IES El Médano durante dos cursos escolares

Artículo escrito por: Carlota Pobeda de Manuel | Javier Feo

La madre del alumno denuncia que alertó al instituto desde septiembre de 2024 y que las medidas adoptadas llegaron tarde y fueron insuficientes

Patricia Carballo, madre de un alumno con trastorno del espectro autista (TEA) matriculado en el IES El Médano, en Granadilla de Abona, ha denunciado públicamente que su hijo lleva meses sufriendo acoso escolar por parte de varios compañeros, y que las advertencias dirigidas al centro no han recibido una respuesta suficientemente ágil ni efectiva. Lo ha hecho a través de una entrevista emitida en Onda Tenerife, en la que relató con detalle los hechos y la cronología de las comunicaciones con el instituto.

Según explicó Patricia en ‘Mirando al Sur’, la familia comenzó a advertir al centro al inicio del curso 2023-2024; "desde el inicio del curso pasado”. Además, denunció que la situación del joven no ha cambiado en este nuevo curso y asegura que “mi hijo está en el mismo curso con las mismas personas y la misma tutora este año".

El episodio más reciente y grave tuvo lugar cuando ocho alumnos acorralaron al menor, le tiraron objetos y emitieron sonidos de abejas, tanto con la boca como desde un ordenador, conociendo que el joven tiene fobia a estos insectos. La madre señaló que su hijo no lo contó de inmediato: "Nos lo contó pasados cuatro días por la noche porque no puede dormir y no para de llorar".

La profesora presente en el momento del incidente no intervino de forma inmediata, y fue la Dirección del centro quien tuvo que parar la situación. La propia docente, según Patricia, calificó lo ocurrido como "maldad por maldad, crueldad por crueldad". Mientras, el menor acabó en el suelo, rompiendo su calculadora del estrés.

Sobre el estado de su hijo tras los hechos, la madre explicó que "la primera semana sufrió muchísimo de insomnio, de problemas estomacales y tiene problemas de ansiedad. Él no se encuentra nada seguro, ha perdido confianza". Asimismo, añadió que en el curso anterior el menor había llegado a autolesionarse por la presión acumulada.

Patricia denuncia que el instituto no activó el protocolo interno de acoso escolar, argumentando que no lo consideraba pertinente "al ser un caso aislado". Por eso, la familia ha tenido que recurrir a instancias externas y "hemos activado ya el protocolo de acoso escolar, tanto con el Servicio de Prevención y Ayuda contra el Acoso Escolar (SPACAE), que es dependiente de la consejería, como con la Fundación ANAR (que gestiona el teléfono contra el Acoso Escolar), que es dependiente del Ministerio de Educación, como con Inspección Educativa".

Tras reunirse con el centro, cinco de los ocho agresores fueron expulsados. Sin embargo, la madre mostró sus dudas sobre la eficacia de esta medida. Subraya que "expulsar es una tirita, al final. Nosotros seguimos en guardia y tenemos más preocupación por las posibles represalias a la vuelta de los alumnos". Además, señaló que ni ella ni su hijo han sido informados con exactitud sobre la duración de las expulsiones: "A mi hijo solo se le dio la información de que la expulsión fue de tres a siete días, no sabemos cuándo van a volver".

La madre también subrayó que la familia desconoce la identidad de los agresores y no ha podido contactar con sus familias. "Por la Ley de Protección de Datos no tenemos acceso a ningún tipo de información de quiénes son los acosadores, ni visual, ni por nombre", comentó.
Patricia apeló a la vulnerabilidad específica de los menores con diversidad funcional ante el acoso y explicó que "las personas con diversidad funcional, como TEA o cualquier otro tipo, tienen un 80% más de probabilidad de sufrir acoso escolar". 

"Nos sentimos desamparados, ya no solo por nuestro hijo, sino por los que vienen”, denunció, “nos sentimos poco escuchados y siempre con la sensación de que cuando hablamos somos exagerados".

El alumno se reincorporó a clase el viernes pasado. Con varios de los agresores fuera del aula, la madre describió la situación actual de su hijo como una "calma tensa".


La Consejería apela a los protocolos y subraya la dificultad de detectar el acoso

Onda Tenerife también ha querido conocer la versión de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias. En una entrevista para Mirando al Sur, el director territorial de Educación en Santa Cruz de Tenerife, Adrián Delgado, reconoció que situaciones como la del IES El Médano están "por encima de la normalidad", aunque subrayó que la detección temprana sigue siendo el principal obstáculo para los centros. Según Delgado, "la fase más complicada es la detección, llegar a conocer que se está dando ese presunto acoso o un problema de convivencia, porque muchas veces sucede al margen de lo que podría ser el centro escolar o al margen de lo que puede ser la capacidad que tiene un docente en el aula".
Sobre las medidas adoptadas con los presuntos acosadores y si las expulsiones serán suficientes, el director territorial apuntó que existe una fase de actuación a largo plazo que va más allá de las sanciones inmediatas, "actuaciones que no solamente sirven para el niño que es acosador y el niño acosado", aseguró sin concretar en qué consisten dichas medidas.

La Consejería de Educación no se ha puesto en contacto directamente con la familia afectada porque la intervención institucional se canaliza a través de los propios centros, según argumentó Delgado al señalar que “normalmente este tipo de actuaciones las llevamos a través del centro educativo, que es el que está en la primera línea".

El director territorial cerró su intervención con un llamamiento a no bajar la guardia: "Pensamos que el acoso es una cosa de hace años, del pasado, pero puede surgir en cualquier momento, en cualquier sitio de Canarias, de España, y hay que estar pendiente".

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