Empresarios reclaman mayor implicación para “salvar” la marca Tenerife Sur

Artículo escrito por: Carlota Pobeda de Manuel

Denuncian un deterioro del entorno turístico y exigen medidas urgentes a las administraciones

A nadie se le escapa que el sur de Tenerife se ha consolidado como uno de los motores turísticos más potentes de Canarias y la principal puerta de entrada para millones de visitantes cada año. Lo que durante décadas fue sinónimo de sol, tranquilidad y calidad de vida para turistas y residentes atraviesa ahora un proceso de degradación progresiva, marcado por carencias que el territorio arrastra desde hace años por falta de una gestión política eficaz.

Hoy, el destino turístico por excelencia de Canarias se enfrenta a una serie de desafíos que amenazan tanto su reputación como la estabilidad del tejido empresarial local. La creciente sensación de inseguridad en zonas de alta afluencia, la falta de limpieza en puntos estratégicos, el deterioro de infraestructuras y la proliferación de venta ambulante no autorizada han configurado un escenario que, según los empresarios, ha encendido todas las alarmas.

Calles que antes se percibían seguras registran ahora con mayor frecuencia hurtos, peleas, vandalismo y episodios de conflictividad que afectan a la experiencia del visitante y generan inquietud entre quienes dependen directamente del turismo. A ello se suman problemas estructurales de mantenimiento urbano, como aceras en mal estado, papeleras desbordadas, contenedores insuficientes y zonas que acumulan suciedad pese a la intervención de los servicios municipales.

El auge de la venta ambulante irregular añade una capa más a esta realidad compleja. Manteros y distribuidores informales ocupan espacios clave del tránsito turístico, ofreciendo productos sin control sanitario ni fiscal y generando competencia desleal con el comercio legal. Muchos empresarios sostienen que detrás de esta actividad operan redes organizadas que actúan con sensación de impunidad.

Con este diagnóstico de fondo, Onda Tenerife acogió un encuentro que reunió a representantes empresariales para analizar la situación y aportar datos sobre seguridad, limpieza y economía local. Participaron el presidente del Círculo de Empresarios del Sur de Tenerife (CEST), Javier Cabrera; el presidente de la Asociación de Empresarios de Adeje, Jordi Esplugas; el presidente de las Pymes del Sur y propietario del restaurante ‘El Cine’, Juan Carlos Magdalena; y el presidente de la Federación de Áreas Urbanas de Canarias (FAUCA), Abbas Moujir. El foro dibujó un retrato de un destino que lucha por mantener su prestigio en un contexto cambiante y busca respuestas para asegurar que el turismo siga siendo motor de progreso y bienestar para la isla, sin comprometer la estabilidad de la economía comarcal.


“Un problema que arrastramos desde hace 25 años”

En este contexto, Jordi Esplugas, presidente de la Asociación de Empresarios de Adeje, advirtió de que la venta ambulante “es algo recurrente que llevamos hablando en los últimos 25 años y que no ha mejorado para nada”. Defendió que las organizaciones empresariales consideran esta práctica como competencia desleal y recordó que la comercialización debe estar regulada.
Esplugas matizó que el fenómeno va más allá del top manta. “Hay muchas cosas que se venden de forma ilegal en la calle y eso genera impactos importantes, no solo en la imagen, sino en la movilidad, en la competencia y en la seguridad”, señaló. Criticó que “quienes tienen las competencias no se lo han tomado con el rigor que debieran” y reconoció que la solución no es sencilla, ya que algunas personas recurren a esta actividad por falta de alternativas, aunque en muchos casos responde a una búsqueda de mayor rentabilidad. “He tenido oportunidad de ver datos y determinados puestos pueden ser muy rentables. Si no se pagan impuestos, tasas ni alquileres, es muy rentable”.

El representante empresarial añadió que existe también un problema de inserción laboral, pero puntualizó que “no tenemos por qué asumirlo los empresarios ni el resto de ciudadanos”. Alertó de una “deriva importante” hacia la falsificación y la venta de productos robados, lo que convierte esta realidad en un asunto de seguridad y en un desafío social que “debe abordarse con mayor seriedad”. Como posible solución, defendió una intervención coordinada a nivel comarcal o insular y explicó que “cuando un ayuntamiento aprieta la normativa, los vendedores se van al municipio de al lado”.


“Lo que estamos viendo aquí no se ve en ningún sitio”

En esta línea, el presidente del CEST, Javier Cabrera, afirmó que la venta ambulante “aunque ha existido siempre, se ha descontrolado completamente”. Fue contundente al asegurar que “lo que estamos viendo aquí no se ve en ningún sitio”, y lo ilustró con un ejemplo: “en Marrakech no ves en la avenida principal un zoco como el que se está estableciendo en nuestros núcleos turísticos”.

Cabrera detalló un comparativo publicado en las redes sociales del CEST que muestra mantas pequeñas en 2018 frente a otras actuales “con más de 70 productos, camisetas de todas las tallas, tipos y colores”. Para él, esto evidencia que “detrás hay una gran organización y todo ese material está entrando por nuestros puertos”. Recordó que el foco no debe centrarse solo en el último eslabón de la cadena sino que “hay una gran organización que mueve muchísimo dinero”.

Reclamó un mayor control de mercancías para detectar productos ilegales o falsificados y, así, frenar la expansión de la venta ambulante. “Es un gran negocio que está perjudicando de manera directa al comercio”, aseguró, y relató que muchos empresarios le trasladan su preocupación porque algunos clientes dudan incluso de si los productos originales de las tiendas son falsificados, al ver artículos idénticos en la calle por un precio muy inferior.

Javier Cabrera ilustró el deterioro del espacio público con un ejemplo que considera “un termómetro que nunca falla”: el estado de las papeleras y de los depósitos de basura. “Si están saturados o el entorno está sucio, ese es el reflejo del funcionamiento de la administración”, señaló. Criticó papeleras desbordadas y turnos insuficientes de recogida, lo que, con viento, “riega la porquería por todos lados” y genera un entorno “desastroso”. Para Cabrera, la gestión de la limpieza es “fundamental” y evidencia la necesidad de actuar con más rigor.


“Se han sobrepasado todos los límites”

Por su parte, el presidente de las Pymes del Sur, Juan Carlos Magdalena, alertó del riesgo de normalizar esta práctica, tanto entre la población como entre los propios vendedores, quienes, según dijo, “creen que están en lo correcto, cuando evidentemente no han pagado impuestos”. Además, denunció la falta de intervención policial. Asegura que “se han sobrepasado todos los límites. ¿Han visto ustedes una redada puntual de la Policía Local u otros cuerpos?”. Añadió que “hemos permitido que sean demasiados y esto hay que cortarlo”.

Con 30 años de experiencia importando desde China, afirmó que nunca tuvo un contenedor sin revisar, y cuestionó los controles sobre las mercancías que abastecen la venta ambulante: “¿Cuál es el tipo de control que tienen? Porque esos productos no se fabrican aquí y entran por barco”.

Magdalena invitó a reflexionar lanzando una pregunta: “¿Es eso lo que queremos para nuestras calles y nuestros comercios?”. Y aportó un dato ilustrativo: “Hay días que he contabilizado que pasan por las terrazas de mi restaurante 63 tipos de venta ambulante”.

Además, con respecto a la falta de limpieza, Magdalena fue especialmente contundente. “A mí me da vergüenza que en un municipio turístico se tenga que hablar de suciedad y dejadez”, afirmó. Explicó que, pese al esfuerzo de años para dinamizar las zonas comerciales y atraer visitantes a la calle, la imagen actual del entorno está perjudicando a la zona. Aseguró que “rengo quejas diarias de gente que me dice: ‘¿Qué pasa con el sur? ¿Qué ha pasado con Los Cristianos?’”.

Denunció además la falta histórica de mantenimiento, relatando que “en 40 años no ha pasado un barrendero por aquí”. Aseguró que son los propios empresarios quienes limpian la calle cada día. “Limpiar una calle no es labor mía, y encima pago por ocuparla. Pero si no lo hago yo, ¿quién lo hace?”, reprochó.


“Afecta directamente a la competitividad del destino”

Finalmente, el presidente de FAUCA, Abbas Moujir, advirtió que la situación afecta directamente a la competitividad del destino y a la imagen exterior de la isla. Señaló que la venta ambulante no es el único frente abierto: también existen quejas por la falta de limpieza en diversas zonas, especialmente en la costa.

Moujir insistió en que la solución depende principalmente de las administraciones competentes, “que deben tomar conciencia de la situación que genera esa imagen de suciedad”, aunque recordó que la ciudadanía también tiene responsabilidad y apeló a que “es un tema de educación”. Para avanzar en la mejora de la marca “Tenerife Sur”, subrayó que la administración debe tomar medidas apoyándose en la colaboración con las organizaciones empresariales, especialmente en un contexto que reclama más cooperación público-privada. “La marca Tenerife Sur no es solo de la comarca; un porcentaje importante del PIB insular depende de esa zona”, insistió. Recordó el impulso que supuso la Milla de Oro como modelo de zona comercial abierta y lamentó su deterioro. “Ahora pasear ahí es casi imposible sin que te incomode un vendedor cada dos pasos”, reprochó.

Para Moujir, las administraciones deben actuar con urgencia. “Si dejamos que esto siga creciendo, las medidas tendrán que ser más radicales. Hay que cortarlo de raíz si queremos seguir vendiendo Tenerife Sur como un destino de calidad”, concluyó.


En definitiva, los empresarios coinciden en que el sur de Tenerife sigue siendo un destino atractivo, pero alertan de que la falta de acción coordinada puede comprometer lo que durante décadas ha sido sinónimo de calidad y que hoy exige respuestas urgentes y a la altura de los desafíos que enfrenta.

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